viernes, 3 de octubre de 2014

Tarea nº 5 Educar en casa



En este siguiente post nos centraremos en una visión diferente de la educación ofrecida por el documental "Educar en casa". En él nos muestran el caso de una familia que ha decidido educar a sus hijos sin escolarizarlos. ¿Error? ¿Acierto? Las opiniones son muy variadas.

En primer lugar cabe preguntarnos cuáles son los motivos que han llevado a esta familia a instruir a sus hijos en su propio domicilio, en vez de seguir el cauce común de un centro escolar. El argumento se centra en la concepción de que la educación escolar no abarca todos los ámbitos en los que el alumno debe de ser instruido. El objetivo es una educación más integral, atendiendo a todas las necesidades del alumno, unas necesidades que por la vía tradicional no pueden ser cubiertas. Nos encontramos pues frente a una educación muy personal, quizá en ese sentido más efectiva. Está claro que la concentración de la enseñanza, de los esfuerzos por parte de los padres en su propio hijo, pueden presuponer un rendimiento más elevado. Tal vez sí. No obstante, esa educación integral de la que hacen alarde los progenitores, esas necesidades que no son cubiertas en la escuela, dejan al descubierto otras tantas. 

Está claro que la escuela no lo enseña todo. Que existen "conocimientos" que no pueden ser catalogados como materia educativa que no son inculcados. Pero también está la otra cara de la moneda. No podemos olvidarnos que el aspecto más determinante del ser humano es su característica social, su relación con los semejantes. Conseguir que este, desde su nacimiento, sea integrado en la sociedad que le rodea y que determina su desarrollo, es la tarea primordial de toda educación. Por ello en mi opinión no es muy adecuado aislar al niño de una realidad como es la escuela. Un reflejo de la sociedad, de la diversidad, de las culturas, de las opiniones. No solo por la convivencia con los propios compañeros, sino con los profesores, alumnos más mayores, pequeños... Todo ese espejo, reflejo de la sociedad en la que viven los educandos y a la que se incorporan, se le es negado al niño al instruirlo en su propia casa.

¿Es por tanto reprochable la decisión de educar en casa? ¿Es innegociable la educación escolar? La respuesta es complicada, pero como se suele decir... la virtud está en el termino medio.

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