La clase, como cualquier otro contexto social, requiere de una serie de normas para su correcto funcionamiento. Es uno de los aspectos más importantes a cuidar para poder generar un buen clima educativo en el que los alumnos se integren, desarrollen y eduquen. Ese éxito, esas normas, no debe de ser solo una parte impuesta por el docente, sino han de ser fruto del contexto (en la medida que se pueda) de todos los que lo integran. Así pues, para elaborar un buen plan normativo en el aula, su aceptación y participación por parte de los alumnos es fundamental.
Sería conveniente que estas normas no fueran vistas como una "imposición". Al estar tratando con adolescentes, una de las conductas más habituales a la hora de tratar con normas impuestas es la tendencia a su rechazo de manera sistemática. Es por ello que insistimos en la idea de consenso. No obstante, es obvio que puede ser un arma muy peligrosa, ya que habrá muchos puntos que darán lugar a disconformidades, bromas... etc. Es por ello que uno de los pilares básicos en los que nos debemos apoyar es en el respeto. En mi opinión, esta es la palabra clave, la norma de la que emanarían las demás.
Respeto consiste en valorar al maestro, su trabajo y esfuerzo con los alumnos, así como valorar el esfuerzo de los compañeros. Ser conscientes de este valor es el primer paso. Respeto también conlleva la aceptación de una pequeña serie de normas de convivencia que surgen del sentido común. Tales como la puntualidad, la limpieza, no violencia, educación ... Vinculadas a este aspecto, surgen otra serie de exigencias fruto de esa valoración del esfuerzo que debe de hacer el alumno. Nos referimos a la necesidad de guardar silencio, prestar atención, no molestar en el aula, no interrumpir...
En un último grado, nos encontraríamos con otra serie de normas que se encaminan hacia lo que podríamos llamar ya un perfeccionamiento del aula, una completa realización del entorno educativo. Así, valores como la participación, la cooperación y todo aquello que contribuya a crear una buena atmósfera en el aula, se tornarían en misiones principales.
Para su éxito final, el cumplimiento de estas normas debe de ser planteado como un objetivo más dentro de los alcanzables por los alumnos de una clase, de forma tanto individual como colectiva.
Aquí te dejamos un pequeño ejemplo de normas en la clase:
Totalmente de acuerdo en la que no deben ser normas impuestas sino consensudas y que se vea su cumplimiento como un objetivo.
ResponderEliminarp.d: Si no te gusta mi comentario.... GOLPE DE REMO! ;)